Ciencia y diplomacia están hoy en día más interrelacionados que nunca. Ciencia entendida en un sentido amplio que incluye no solo a la ciencia en si misma sino también a la tecnología.
En la actualidad, las relaciones entre Estados se encuentran profundamente imbricadas de tintes científicos y tecnológicos y la tendencia en este sentido es creciente. Quedan atrás los tradicionales conflictos donde las cuestiones territoriales eran el origen principal de las controversias internacionales. Un repaso a la actualidad internacional presente deja ver como cuestiones de desarrollo nuclear, cambio climático, control de pandemias, etc., afectan a la seguridad de los Estados y marcan las agendas tanto de las relaciones bilaterales como multilaterales.


