Nuestra Europa, pese a ciertas sombras, es la región más amplia del planeta en la no se aplica la pena de muerte como condena. El principal valedor de este éxito es el Consejo de Europa. Sus Protocolos 6 y 13 al Convenio Europeo de Derechos Humanos así como la exigencia de abolir la pena de muerte como requisito indispensable para entrar en la organización, son instrumentos que lo han hecho posible en sus 47 Estados miembros. Ellos engloban a 800 millones de europeos.
Los que vivimos en esta parte del mundo nos debemos de sentir privilegiados. Pero también tenemos que estar alerta, puesto que ninguna conquista es para siempre si se cesa en su promoción y defensa. Es por ello que, en estos tiempos de incertidumbre en los que en aras de la seguridad se pretende imponer recortes a las libertades y derechos, es más necesario que nunca tener muy claras las líneas rojas que nunca hay que cruzar. La pena de muerte es una de ella.
Nuestra fortuna, en cambio, no nos ha de hacer olvidar la excepcionalidad de Europa. Las cifras son contundentes y no necesitan más explicaciones. Por ello, el día de hoy no sólo es de celebración sino también de reivindicación para que lo conseguido en Europa se extienda cuanto antes por el resto del mundo.
Y somos los ciudadanos los que tenemos que ser los primeros en decir a nuestros gobiernos, NO a la Pena de Muerte.
La prudencia con la que se han de llevar las relaciones entre Estados, aquella por la cual el Jefe de un Estado democrático se ha de entrevistar y llegar a acuerdos con gobernantes de Estados que no lo son, por mucho que éste le pueda repugnar y sin detenerme a analizar ni las razones ni la casuística de tales acuerdos, NO tiene porque limitar la libertad de expresión de la sociedad civil en los Estados democráticos.
La negativa que Amnistía Internacional ha recibido del Ministerio de Industria podría interpretarse como un muestra de como esta libertad de acción se puede coartar.
El Ministerio de Industria ha rechazado la petición de Amnistía Internacional para que su nueva campaña Si nadie dice nada es como si no existiera, conmemorativa del 30 aniversario de la ONG, goce de la llamada “exención de cómputo”, lo que la facultaría para emitir el spot en televisión de manera gratuita dentro de los espacios especialmente reservados para ello. El Ministerio arguye que el spot no tiene ni “carácter benéfico” ni es de “servicio público”.
Resulta paradójico el ver como un organismo de carácter eminentemente técnico puede llegar a ser competente para formular calificaciones de tipo ético. Más bien, esto recuerda al calvario que sufrió George Orwell cuando intentaba publicar su libro Rebelión en la Granja. Ningún editor accedía a su publicación al considerar que haciéndolo podría perturbar las relaciones que Gran Bretaña mantenía con el aliado soviético durante la II Guerra Mundial.
Cómo la autocensura no es propia de nuestra sociedad, cómo encuentro improcedente la calificación realizada por industria, porque creo que hay cosas que se tienen que decir y porque también opino que es la sociedad libre y democrática la que con sus opiniones da la fuerza y el respaldo verdadero a sus dirigentes para negociar en la arena internacional, por muy incómodas que sean a veces éstas, es por todo ello por lo que les presento aquí el spot de Amnistía Internacional. Y que cada uno saque sus propias conclusiones.
Charles Spencer Chaplin, creador de la mítica figura de Charlot del cine mudo de inicios del siglo XX, se resistió a hacer que su personaje hablara en la pantalla hasta finales de los años 30, pese a que el cine sonoro era ya ampliamente utilizado desde comienzos de esa década.
La primera vez que se escuchó su voz fue en Tiempos modernos (1936), aunque allí, de manera premeditada, se limitó a cantar una canción con una letra sin sentido. El público ya estaba advertido de que en esa película el actor mostraría su voz, y éste les sorprendió haciendo que, literalmente, no saliera nada con sentido de su boca. No lo necesitaba, pues Charlot era capaz de expresar con su mímica todo lo que deseara.
Y es que Charles Chaplin sabía bien que el hablar haría morir a su personaje y quizá por eso, fue por lo que esperó hasta El gran dictador (1940) para hacerlo. Fue la última película en la que el personaje apareció en pantalla. Pero antes, dirigió un discurso final que, para nuestra desgracia, sólo habría que cambiarle unas pocas palabras para que siga manteniendo su plena actualidad en muchos lugares de nuestro planeta. Es el discurso que traigo hoy aquí.
Por estas dos películas y por sus cada vez más críticas reflexiones sobre la forma de conducirse el mundo contemporáneo, Charles Chaplin sufrió las críticas de los sectores más conservadores norteamericanos que, en pleno maccarthismo, consiguieron retirarle su visado de entrada a Estados Unidos en 1952. Allí volvió sólo cuando se lo rogaron para recoger el Oscar Honorífico que le concedieron en 1972.
Para conocer más sobre la vida de Charles Spencer Chaplin, estos días en Caixa Forum: Chaplin en imágenes. Hasta el 19 de octubre.
Hakuna Matata significa algo así como “no pasa nada” en Swahili. El Swahili es, junto con el Inglés, la lengua oficial de Kenia. Y como todo el mundo sabe, en Kenia estos días no pasa nada. Nada que no haya pasado ya en algún otro punto de África antes (Sierra Leona, Ruanda, Burundi,…). Nada que nos saque de la monotonía con la que miramos todo lo que pasa en África. Bueno, nada no. Lo de las pateras si nos preocupa, pero eso es otra cosa. ¿O no? Acaso alguien piensa que todo está relacionado. No, seguro que no hay nadie, porque en África no pasa nada.
Y es que no nos damos cuenta que el fracaso de África es el fracaso de nuestra propia sociedad, la europea. El África explotada, el África repartida en el tablero de juego imperialista, el África como moneda de cambio, el África abandonada y el África al que hoy denostamos al observarla incapaz de salir por si misma del agujero en que le metimos.
Mi compañero Michael, keniano, conoce muy bien todo esto. Por eso es probable que cuando le pregunte como están las cosas en su casa él, que sabe lo poco que le vamos a poder ayudar y queriendo ahorrarnos vanas preocupaciones en estas nuestras “felices fiestas”, me conteste, Hakuna Matata.
Ciencia y diplomacia están hoy en día más interrelacionados que nunca. Ciencia entendida en un sentido amplio que incluye no solo a la ciencia en si misma sino también a la tecnología.
En la actualidad, las relaciones entre Estados se encuentran profundamente imbricadas de tintes científicos y tecnológicos y la tendencia en este sentido es creciente. Quedan atrás los tradicionales conflictos donde las cuestiones territoriales eran el origen principal de las controversias internacionales. Un repaso a la actualidad internacional presente deja ver como cuestiones de desarrollo nuclear, cambio climático, control de pandemias, etc., afectan a la seguridad de los Estados y marcan las agendas tanto de las relaciones bilaterales como multilaterales.
Algunos de los números del Blog Action Day 2007 del pasado día 15 de octubre: 20,603 Blog participantes; 23,327 Blog posts (según Google Blog Search); 14,631,038 lectores RSS. Pese a la dificultad y lo imperfecto del sistema de medición creo que se puede afirmar que tuvo una repercusión notable.
Me gustaría decir también que acciones como la del Blog Action Day o similares son las van a llevar a China a “promover un desarrollo más coordinado, sobre la base de la armonía social, la protección del medio ambiente y la conservación de energía“, tal y como se recoge en la tesis de la “perspectiva científica del desarrollo” enunciada durante el 17 Congreso del Partido Comunista Chino y que está llamada a alumbrar sus políticas económicas en los próximos años. Desgraciadamente, me uno a las voces que piensan que estas medidas no se realizan desde el convencimiento y compromiso moral con los valores que en ellas subyacen, sino por la constatación de que sin las mismas su crecimiento a medio y largo plazo se verá estrangulado
Termino con unas palabras de Al Gore durante la recogida ayer de su Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional:
En unos años, las siguientes generaciones nos preguntarán: ¿en qué estabais pensando? O, lo que me gustaría que pasara, que miraran a 2007 y se preguntaran: ¿cómo encontrasteis la valentía moral para enfrentaros a algo que muchos decían que era imposible de resolver?
Como dijo Unamuno, breve pero contundente, “el nacionalismo se cura viajando“, y aplíquenlo ustedes al clima que vive España últimamente. Es por ello que les propongo viajar un poco de la mano de dos blogs distintos en su concepción, pero que nos permiten echar una mirada al exterior, y quizá, relativizar y poner en perspectiva lo que tenemos aquí.
El primero es nicoinkosovo, una narración personal de Kósovo por parte de un español que colabora con organizaciones locales en la reconstrucción física y social de ese no-aun-quizás-Estado.
El segundo es la serie de documentales Un día más con vida en la que el periodista Hernán Zin introduce al espectador en distintos lugares del planeta que comparten una característica común, la violencia que en ellos se vive.
Este post no es sólo un reconocimiento a todos aquellos que se están oponiendo de manera pacífica a la Junta Militar de Myanmar sino, sobretodo, a los múltiples habitantes que están sacando fotos con sus teléfonos móviles, cámaras y videocámaras de lo que está pasando allí y sirviéndolas al resto del mundo a través de internet. Fruto de la importancia de esta anónima labor es que, ante el goteo incesante de documentos que se descargan a la red, el gobierno ha cerrado los cibercafés y el principal cable de internet del país ha sufrido una oportuna avería. Ayer el fotógrafo japonés Kenji Nagai fue abatido durante la represión de las manifestación; al mismo tiempo otro reportero anónimo grababa toda la secuencia y luego se la volvía a jugar volcándola en la red. Espero que encuentren los huecos a ese bloqueo para seguir informándonos de lo que ocurre allí. ¿Valdrá para que actúe eficazmente el Consejo de Seguridad?
Un seguimiento detallado de lo que ocurre en Myanmar, en el blog “En este mundo“. Descubierto gracias a Algarabía.
Para una imagen rápida de lo que es Myanmar hoy en día, en este post de Rafael Poch.
El descubrimiento de las reacciones atómicas en cadena no tiene por qué ser más peligroso para la humanidad que el descubrimiento de las cerillas. Pero debemos hacer todo lo necesario para evitar su mal uso. En el grado actual de desarrollo tecnológico, sólo puede protegernos una organización supranacional, siempre que disponga de una capacidad ejecutiva suficiente. Cuando seamos capaces de reconocerlo en toda su amplitud seremos capaces de hacer los sacrificios necesarios para asegurar la existencia de la especie humana. Si no se alcanza a tiempo este objetivo, cada uno de nosotros será el culpable. (…)
Albert Einstein, Sobre la seguridad de la especie humana
Congreso en el Canadian Education Week, Ottawa 1952
¿Será la OIEA esa entidad supranacional? ¿O la propia ONU?
¿Volverán a instrumentalizarse sus informes para dar cobertura a una nueva acción militar?
¿Hay alguna forma de parar la proliferación nuclear que se está produciendo en Asia?
¿Estamos asistiendo a un rearme regional paralelo al que se produjo en Europa en los años precedentes a la Primera Guerra Mundial?
¿Va a ir subiendo el tono poco a poco hasta llegar a un punto de no retorno?
En ese caso, ¿quién o qué hará ahora las veces del archiduque Francisco Fernando en esta ocasión?
¿Se puede confiar en los medios diplomáticos y políticos? ¿Son suficientes los instrumentos que tenemos? O estamos irremediablemente condenados a “reconducir” el asunto por la fuerza.