Fronteras

Hablemos de las fronteras de los Estados.

Este verano he tenido la oportunidad de pensar sobre ellas, en especial, sobre la importancia de las mismas para los individuos que quieren cruzarlas. ¿El origen de esta reflexión?, pues el haber cruzado las de cinco países con total tranquilidad mientras recorría el Rin en bicicleta (Rhein radweg). Supongo que la propia modorra vacacional y las muchas horas sobre la bici me dieron para muchas divagaciones y alguna reflexión. Esta es una de ellas.

Para un ciudadano de la UE y por obra del espacio Schengen, las fronteras interiores de sus Estados miembros son, por lo general, anecdóticas; quizá los aeropuertos sean la excepción. No pasan de ser meros check points vacíos, o con funcionarios que, en apariencia, rara vez se interesan por el que cruza. Algunas veces ni siquiera existe ya ese punto de control. Es por ello por lo que las voy a calificar de fronteras “amables”, y espero que el calificativo se entienda tras una revisión comparada con otros tipos de frontera.

Efectivamente, si repasamos el mapa mundi con la ayuda de los periódicos o los libros de historia, observamos que también existen fronteras vergonzantes (el Muro de Berlín o el actual muro que construye Israel en Cisjordania); fronteras que no dejan entrar a las personas (bloqueo de Berlín); fronteras que no dejan salir a las personas (antigua URSS); fronteras que no dejan ni entrar ni salir a las personas (Corea del Norte); fronteras selectivas y/o elitistas (UE, EEUU); fronteras que dividen un mismo pueblo conformando dos realidades radicalmente distintas (paralelo 38 entre las dos Coreas); fronteras difusas (Etiopía y Somalia); fronteras calientes (zona de Cachemira entre la India y Pakistán); fronteras por definir (territorialidad sobre el ártico ante el inminente deshielo); ….. seguro que ustedes me pueden ayudar a seguir con la lista y les invito a ello.

El propio concepto de frontera es apasionante. Utilizando la definición del RAE, es confín de un Estado, y por ende también inicio de otro. Cruzarla puede significar pasar de ser nacional a ser extranjero, de residente a turista, de hostigado a refugiado, de no tener futuro a tener una posibilidad,… y viceversa. Por metros puedes tener un una vida asegurada o perderla a lo más mínimo, que sea respetada como bien inviolable o que no valga nada.

El aparente arbitrio que parece tener la frontera esconde en realidad la tremenda heterogeneidad de los Estados del mundo actual, en lo político, en lo económico, en lo social, así como la inestabilidad interna de muchos ellos (motivado por lo anterior). Las fronteras son elementos estáticos, o casi-estáticos. Solo en momentos puntuales se dan reordenaciones importantes. El resto del tiempo, o no cambian o sufren únicamente pequeñas modificaciones. Y con ellas, los Estados que encierran.

De esta manera, la suerte del nacimiento marca nuestro destino, al situarnos en un tablero mundial predefinido. Una vez aquí y dependiendo del lugar, así será nuestra relación con las fronteras: sentirnos cómodos en su interior, ver con anhelo lo que ocurre fuera de ellas, querer cruzarlas tan pronto como sea posible o desear retornar a las que nos vieron nacer, son algunas posibilidades en esta relación frontera-individuo y que, en general, no dependen de éste último sino de la propia frontera. Ésta es un factor exógeno al individuo que rara vez tiene la capacidad de cambiar pero que seguro determinará la necesidad o no de tener que cruzarla.

Llegados a este punto, no voy a plantearme qué tenemos que hacer para que las fronteras desaparezcan y con ello las situaciones que provocan (desgraciadamente no soy tan felizmente utópico). Mi intención es más simple.

Sólo quiero transmitir esta reflexión que aquí acabo, para que cuando ustedes crucen una frontera o encaren a alguien que la ha cruzado, nos preguntémonos a donde vamos o de donde vienen y entendamos la suerte o desgracia de que estemos/estén allí/aquí. Quizá de esta reflexión surjan otras y tras ellas, acciones que nos permitan enderezar algo este mundo.

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6 comentarios sobre “Fronteras

  1. Le felicito por su concienzuda reflexion (Esto, tratandose de usted es pura retorica).

    No olvidemos las impuestas por terceros, como las del norte del paralelo 36 y sur del 32 en el ahora libre y prospero Iraq. O aquellas que establecen determinadas costumbres en sus pueblos o subditos, como cambiar las tunicas negras y babuchas por minifaldas y tacones en cuanto el avion deja de estar en territorio Saudi.

    Sin duda su reflexion me recuerda la hipocresia de los aviones y las normativas para pasajeros impuestas desde los EEUU hasta la sumisa Europa. En estaciones como Atocha podemos circular con escopetas petardos garrafas de gasolina etc etc sin que nadie nos diga nada. Pero claro el 11S pesa mucho mas que el 11M, incluso aqui en Europa.

    pd. sigo sin tildes.

  2. Por venir de usted el comentario, me tomo lo de retórica en su acepción más positiva.

    Coincido con lo del “prospero Irak” pero no en su intención de ligarlo con las exclusiones de no sobrevuelo al norte del paralelo 36 y al sur del 32. El contexto en aquel entonces era muy distinto al de ahora. Se trataba de proteger al pueblo Kurdo en el norte y al chii en el sur; ambas acciones contaron con amplio consenso internacional e incluso se ampararon en la resolución 688(1991) del Consejo de Seguridad; si bien es cierto que hay quien mantiene dudas sobe que ésta de efectivamente cobertura legal a las exclusiones.

    Lo de las fronteras culturales es otra historia, yo solo me quería referir a las políticas. Además, no creo que haya que irse tan lejos para encontrar barreras culturales o sociales.

    Y lo de los aviones, pues coincido. Las medidas aplicadas son ineficaces ante una intención firme de cometer otro atentado. Creo que es lo más que pudieron hacer para dar la sensación de que se hace algo sin limitar severamente nuestros derechos, lo cual no creo que fuera aceptado aquí en Europa. Aunque ya que saca a los americanos, allí las medidas son más severas. Seguro que le parece impensable el imaginar la sala de espera de un aeropuerto de EEUU lleno de gente esperando a embarcar y todos, por ejemplo, con una ensaimada bajo el brazo o con su flamante navaja victorinox comprada en un duty free suizo, y eso aquí sucede. Y que dure.

  3. Por ejemplo la UE en el marco de las conversaciones para su adhesión a la Unión. Porque supongo que usted prefiere que se prioricen este tipo de acciones que no otras más directas.

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