Ciencia y Diplomacia

Ciencia y diplomacia están hoy en día más interrelacionados que nunca. Ciencia entendida en un sentido amplio que incluye no solo a la ciencia en si misma sino también a la tecnología.

En la actualidad, las relaciones entre Estados se encuentran profundamente imbricadas de tintes científicos y tecnológicos y la tendencia en este sentido es creciente. Quedan atrás los tradicionales conflictos donde las cuestiones territoriales eran el origen principal de las controversias internacionales. Un repaso a la actualidad internacional presente deja ver como cuestiones de desarrollo nuclear, cambio climático, control de pandemias, etc., afectan a la seguridad de los Estados y marcan las agendas tanto de las relaciones bilaterales como multilaterales.

La comunidad científica y tecnológica ha pasado de ser un simple grupo cualificado para hablar de ciertos asuntos con trascendencia internacional, al estilo de la carta que Albert Einstein en nombre de otros científicos remitió en 1939 al presidente Roosevelt relativa a los peligros de la bomba atómica, a ser un elemento y actor importante a la hora de entender las relaciones internacionales de nuestro tiempo. El IV informe del Panel Intergubernamental de expertos en Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés) de Naciones Unidas es una clara muestra en ese sentido; este documento, síntesis científica de los trabajos del Panel, es la base de trabajo dentro de la ronda de negociaciones de la convención del clima de la ONU y del protocolo de Kyoto, que estos días tiene lugar en Bali, Indonesia.

En este sentido me pregunto, ¿cuáles son o han de ser los fundamentos de la relación entre diplomacia y ciencia?; ¿cómo y por qué métodos la comunidad científica se convierte en un grupo de presión a nivel internacional?; ¿cómo entran y por qué es necesario, si es qué realmente lo son, que los postulados y trabajos científicos se incorporen a los instrumentos diplomáticos a la hora de evaluar situaciones y de tomar decisiones de política exterior?; ¿cómo la actividad científica sirve de germen a la creación de preocupaciones globales y a través de qué mecanismos se incorpora posteriormente en la búsqueda de una solución?; ¿cómo las redes científicas transnacionales ayudan a generar una suerte de soft power que lubrica las relaciones entre Estados mediante la creación de valores comunes?. Y por último, ¿en qué medida la política exterior de España incorpora a la ciencia en la formulación de líneas de acción y toma de decisiones?

Quizás en los próximos meses tenga la oportunidad de trabajar en profundidad sobre estas cuestiones. En cualquier caso, aquí quedan para su debate y reflexión al cual les invito.

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2 comentarios sobre “Ciencia y Diplomacia

  1. Este argumento es interesente en particular porque ahora hay este debate de ciencia y el gobierno con la investigación de las células madres y el país de los Estados Unidos. Es ilegal en los Estados Unidos ahora pero es un debate grande por mucha de la gente. Hay gente que piensa que las células madres pueden ayudar la gente con problemas de los órganos. En opuesto hay gente que piensa que los científicos de las células madres están jugando como Dios y no debe investigar las células madres. Es ilegal ahora en los Estados Unidos porque el presidente George Bush es un conservativo y religioso tradicional. Pero estas reglas no paran todos los científicos. Algunos trabajan en otros países, y otros trabajan en un barco en el mar.

  2. Hola Patrick. Gracias por tu opinión. En realidad, no iba por ahí mi enfoque pero me has mostrado otro punto de vista.
    Desgraciadamente, no voy a poder investigar este tema en profundidad pues no me lo han concedido dentro de la Memoria de investigación de mi Master.

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