EEUU y la lucha contra el cambio climático (II)

El debate sobre el cambio climático y las evidencias científicas

El fenómeno del cambio climático es una de las cuestiones que más preocupa en los últimos años a los gobiernos y a la opinión publica internacional y ante la cual la comunidad científica se ha esforzado por aclarar su origen y trascendencia. No obstante estos esfuerzos, la incertidumbre científica sobre sus causas, consecuencias y posibilidades de respuesta ha dominado el debate científico y desde allí ha saltado al ámbito político internacional dadas las enormes implicaciones económicas y sociales asociadas a cualquier tipo de acción que se plantee.

Por tratar de conceptualizar brevemente la noción de cambio climático, se podría decir que el término se refiere al incremento de la proporción contenida en la atmósfera terrestre de los llamados gases de efecto invernadero como resulta de la acción humana. Consecuentemente, y dado que estos gases son los responsables de regular el clima terrestre, la variación señalada lleva a una modificación de los patrones básicos de funcionamiento que gobiernan el clima de la tierra a escala global/local tal y como los conocemos hasta ahora. A su vez, dada la estrecha relación entre clima y condiciones de vida sobre la distintas áreas de la Tierra, una modificación de estos patrones de funcionamiento del clima conllevan a una modificación de las condiciones de vida en sentido amplio, donde cabe meter todo aquello de lo que dependa cada actividad humana (desde la propia supervivencia hasta nuestro modelo civilizatorio), sin olvidar como quedaría afectada el resto de la biodiversidad del planeta.

Esta noción de cambio climático ha sido, no obstante, muy controvertida y se han puesto en duda diversos aspectos de la misma como la propia relación de causa-efecto entre la acción del hombre y la alteración del clima, afirmándose que puede tratarse de otra de las evoluciones que cíclicamente tienen lugar en la Tierra. Otras dudas se asocian a la incertidumbre sobre las consecuencias del cambio climático, a la irreversibilidad o no del proceso o a la imprecisión sobre los tiempos disponibles y si se está llegando o no a un punto de no retorno pasado el cual, ya no sería posible revertir el proceso de cambio climático aunque cesara la actividad humana que lo provoca.

El origen de estas dudas reside en la propia idiosincrasia del debate científico como consecuencia de la complejidad del fenómeno y la ausencia de teorías explicativas lo suficientemente contrastadas y consolidadas como para abordar la cuestión de manera omnicomprensiva y arrojar resultados fiables que den sentido último a los datos, por otra parte ingentes, que sobre alteraciones climáticas se están recogiendo por todo el planeta y que de una manera o de otra todos percibimos.

Sin embargo, estas dudas han sido también alentadas e incluso creadas y exageradas artificialmente por determinados grupos de presión económicos que ven en las medidas a tomar una amenaza para sus cuentas de resultados. Así, desde inicio de los años noventa cuando el debate sobre el cambio climático comenzó a entrar en las grandes agendas mundiales, el lobby norteamericano asociado al sector de los combustibles fósiles, encabezado por ExxonMobil y Peabody coal, pusieron en nómina a grupos de científicos para que desarrollaran y reinterpretaran los datos disponibles de una manera crítica con las teorías que afirman la existencia de un cambio climático. Inicialmente insistieron en que no se estaba produciendo calentamiento terrestre alguno; sólo cuando los hallazgos de la comunidad científica ya no se pudieron contestar más, pasaron a afirmar que sus consecuencias eran del todo insignificantes; luego, cuando los datos nuevamente indicaban lo contrario, afirmaron que sus efectos serían beneficiosos para el planeta; y ya en última instancia, presentaron el argumento de que el cambio climático es algo cíclico e intrínseco a la historia climática del planeta y no una consecuencia de la actividad humana.

Hoy en día, pese a que algunas de las incertidumbres científicas persisten, los trabajos de Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC ) han conseguido crear un consenso científico internacional que ha desactivado las corrientes escépticas y ha permitido pasar de un debate centrado en la propia existencia del cambio climático, a otro que discute sobre las medidas para su control. En concreto, el IV informe sobre Cambio Climático afirma con rotundidad que el calentamiento del planeta es algo inequívoco y que este se debe al incremento de emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad humana.

Por tanto, de aquí en adelante ya no tiene sentido el dedicar esfuerzos a debatir sobre sobre la existencia misma del fenómeno (que sí que existe), ni sobre su origen (la actividad del hombre), así como el dar eco o relevancia mediática a quien por intereses bastardos lo pone en duda, pues ese debate ha terminado. Ahora es el momento de pasar a debatir y actuar sobre el fondo del problema.

Ver también: Introducción

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