Otra vez jugando al RISK en Europa

Otra vez se “juega” al RISK en el tablero europeo. Jugadores principales, Rusia y EEUU. Jugador invitado en la ronda actual, Georgia.

El 7 de agosto el presidente georgiano abrió un nuevo turno en la partida. El conflicto con sus dos regiones separatistas no es nuevo, sino que se remonta a la propia independencia de la república caucásica en 1992. Pero con su decisión de atacar militarmente la capital de Osetia del Sur, hizo que el conflicto entrara en una nueva dimensión. De tener un carácter más “interno”, pese a que Rusia nunca ha dejado de intervenir en ambas regiones contra el gobierno georgiano, se pasa a una fase claramente internacionalizada.

Un país como Georgia tiene, a priori, el derecho de restituir la legalidad dentro de su territorio; pero una acción militar como la llevada a cabo, dada las circunstancias, ha resultado ser una temeridad. ¿La evaluó de antemano el Presidente Saakashvili? Si no previó la reacción rusa, entonces actuó de forma muy insensata (y no lo creo). Por contra, debía estar bien advertido de las consecuencias de su acción. Quizá esperaba un apoyo internacional, de EEUU principalmente, más intenso y determinante (y eso que la OTAN parece haber endurecido su postura). O no, y el presidente buscaba desatascar una situación que poco a poco escapaba a su control, de tal forma que con su acción y la desproporcionada reacción rusa posterior, consiguiera hacer evolucionar la situación en los territorios independentistas de forma más favorable a Georgia; o relanzar su entrada en la OTAN; o acercarse mas a la UE;….. En cualquier caso Georgia ha movido ficha, dando así paso al movimiento de los jugadores principales.

Rusia ha reaccionado de forma desproporcionada pero a todas luces previsible. Pese a la ilegalidad de sus acciones, apoya las mismas en anteriores precedentes. Así, sus tropas se hacen llamar “enforcing peace” dado el autoproclamado papel de Rusia de “peacekeeper” en la región. De esta forma, se actúa para “proteger” a la población de Osetia del Sur de la “agresión” georgiana; se busca así una legitimación paralela a la que avaló los bombardeos de la OTAN sobre Serbia en 1999 a propósito de Kosovo. No se debe de olvidar, no obstante, el apoyo que Rusia ha servido a los separatistas en sus acciones contra Georgia, principalmente violentas.

Pero Rusia no busca únicamente el forzar, siguiendo el precedente de Kosovo, la independencia de ambas regiones. Georgia le ha dado la oportunidad de demostrar al mundo que ha vuelto. Qué ya no es el débil país de los 90, que bastante tenía con sobrevivir tras la implosión de la URSS como para irse preocupando de otros asuntos internacionales. La Rusia de hoy quiere sentirse respetada y considerada por la Sociedad Internacional. Quiere recuperar el terreno con EEUU, que no tanto superarle, sino igualarse a él. Hoy, a diferencia de la guerra fría, no nos encontraríamos ante un conflicto ideológico entre dos sistemas políticos, en un juego de suma cero. Ahora ya no hay tal romanticismo y lo que estamos es en una lucha de ambiciones; por recuperar el control e influencia sobre determinadas zonas del mundo (un puro juego de RISK). Y Rusia en la Georgia democrática, pro-americana y pro-occidental lo ha dicho tan claro como fuerte.

¿Y EEUU? De entrada ha conseguido desbloquear las negociaciones con Polonia a propósito de su sistema de defensa de misiles. Por otra parte, ha conseguido endurecer la postura de la OTAN respecto a Rusia, lo cual puede ser adecuado para el logro de un mayor compromiso en la participación militar de la alianza de los países europeos y que EEUU reclama desde hace años; la llamada Identidad Europea de Seguridad y Defensa en la jerga de la OTAN. Además, tras una aparente lenta reacción para con Georgia, EEUU va a reforzar aun más su posición en el país, patio trasero de la misma Rusia y con buenas vistas sobre Irán. Y digo aparente, pues da la impresión de que ha calculado bien los tiempos de actuación para conseguir lo señalado. De haber actuado antes, se habría enfrentado más abiertamente a una Rusia que estaba totalmente lanzada en su acción. En cambio, tras dejar hacer a los Rusos durante unos días, el enfrentamiento directo se difumina y se pasa por el tamiz de la diplomacia europea, tan voluntarista como insustancial en estas cuestiones. Obviamente estoy especulando, pero lo cierto es que siendo Georgia un destino preferente de ayuda norteamericana, es difícil de pensar que no se estaba prevenido de lo que iba a ocurrir o que no se podría haber actuado con más celeridad si así hubiera sido el deseo estadounidense.

En este momento, cuando ya parece que se llega al fin de esta ronda, es el momento de hacer balance. Como he señalado antes, el “juego” ya no es de suma cero. Rusia y EEUU ganan lo dicho. En cambio, Georgia es muy probable que no vuelva ya a recuperar el control de los territorios separatistas. Se avecinan pues nuevos capítulos de la solución kosovar, aunque esta vez en versión Rusa. No obstante, es probable que el país reciba otras “recompensas”: de la OTAN ya se perfila un acuerdo de asociación preferente; con la UE es también probable que se fortalezcan los lazos.

Desgraciadamente, no se nos tiene que olvidar algo esencial. En el gambito que se ha jugado, el coste principal ha sido humano y principalmente de población civil, como de costumbre. Centenares de muertos, miles de desplazados y refugiados, la destrucción de muchos pueblos y el miedo de todos los habitantes de la zona. Pero claro, jugando al RISK se conquistan países sin ver la sangre. Las vidas humanas no son elementos que parezcan evaluar los estrategas que controlan la partida. Ellos, están simplemente por la labor de ir sumando puntos.

Mi más sentido afecto a mis compañeros georgianos en estos duros momentos.

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Un comentario sobre “Otra vez jugando al RISK en Europa

  1. Bueno, hoy mismo el gobierno Ruso ha dado una vuelta de tuerca más al escenario reconociendo la independencia de las dos hasta ahora “regiones”. Ello nos lleva segun algunos informaciones a la posible congelación de relaciones entre Rusia y EEUU quien considera la independencia inaceptable.

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