11-S Un punto de inflexión

Hoy hace 7 años del 11-S. Fue un día aciago para la humanidad. Como en su momento los gloriosos años 20 dieron paso a los tenebrosos 30, el 11-S puso fin a la una década de los 90 en el que se vivió la ilusión de un nuevo orden mundial basado en el multilateralismo y el respecto de Derecho Internacional como forma de afrontar los graves problemas de éste mundo. El 11-S marcó un punto de inflexión en esa trayectoria y desde entonces el mundo no deja de cambiar.

Los dirigentes y el Derecho Internacional conforman las dos caras de una misma moneda. Porque los primeros son los que crean el segundo, y porque es a este segundo al que se deben los primeros. Sin embargo, los problemas surgen cuando los dirigentes dejan de crear y empiezan a destruir el Derecho Internacional.

El 11-S hizo que un presidente con baja popularidad y nulo interés por lo que ocurría más allá de sus fronteras se pusiera la gorra de Comandante en Jefe y declarara a su país en Guerra contra el Terror. Desde entontes, se afanó en ubicar a países que hasta entonces desconocía su situación en el mapa: Afganistán, Irak, Pakistán,…

Un país que podría haber sido faro en la construcción de un nuevo orden, decidió por la opción de cruzado en una Guerra contra el Terror que, a la postre, ha sido el ardid con el que ese Presidente se ha escudado para emplear de manera unilateral el uso de la fuerza, la violación del derecho humanitario, o para traicionar la confianza de sus socios cuando no directamente ignorar su soberanía territorial.

Durante este tiempo, la autoridad de Naciones Unidas ha desaparecido. El que fuera ninguneada en el año 2003 sentó las bases, en suelo ya de por sí fértil, para que su papel hoy sea irrelevante. Incapaz de sacar adelante el plan Ahtisaari para Kosovo o totalmente ausente por parálisis en el conflicto de Georgia, por señalar dos ejemplos recientes, su actuación es tan secundaria que rara vez aparece ya ni siquiera en los medios de comunicación, sino es para denunciar lo dicho.

Y poniéndome bíblico, de aquellos polvos vienen estos lodos. Hoy otras grandes naciones están siguiendo esa senda. Se están destruyendo instituciones básicas del orden internacional como el respeto a la soberanía territorial o la prohibición del uso de la fuerza. Se está produciendo una retirada o suspensión de los compromisos internacionales previamente adquiridos, cuando no una reinterpretación de las normas que más que profundizarlas, las pervierte. Al tiempo, se reconstituyen alianzas que hacen crecer los recelos mutuos.

El 11-S cayeron dos torres ante el horror de toda gente de bien. Pero desgraciadamente, desde ese día no dejan de caer construcciones tanto más altas que, aun con todas sus imperfecciones, eran lo único que teníamos. El resultado no es un mundo mejor, ni más justo, sino lleno de mayores incertidumbres y peligros y, poco a poco, despojado de las herramientas con las que nos habíamos dotado para hacerles frente.

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4 comentarios sobre “11-S Un punto de inflexión

  1. Estoy de acuerdo con el análisis, aunque me gustaría apuntar unas cosillas:
    Dices que tras el 11-S Bush se puso el disfraz de comandante en jefe y fue a por Iraq y Afganistan en el marco de la Guerra contra el Terror. Ciertamente es así, pero no debemos olvidar que la agenda neocon ya preveía una serie de movimientos. Preveía erróneamente, pero figuraba en sus agendas.
    Y de la parálisis de la ONU sólo citar un artículo de El Pais en el dominical del pasado domingo en que achacaba parte la parálisis de Naciones Unidas al papel casi insustancial que lleva a cabo Ban-ki Moon.
    Me gusta tu blog, dado que me interesan mucho las RRII. Fichado.

  2. Cierto Enric. Paul Wolfowitz tenía las cosas muy claras desde inicios de los 90. El 11-S le permitió sacar los papeles del cajón y que encontraran un ambiente más receptivo a los ojos de los que tomaban las decisiones últimas.

    Respecto a la ONU, sí vi el artículo, pero no creo que se le deba achacar a la figura de Ban-ki Moon, a pesar de las críticas que recibe desde fuera y dentro de la Organización. En el 2003, estaba Kofi Annan. Al respecto, echa un ojo a este otro artículo que lincaba también dentro del post.

    http://www.elpais.com/articulo/internacional/ONU/ultima/esperanza/elpepuint/20080911elpepuint_7/Tes

    Gracias por el comentario.

  3. En esa entrevista da la impresión que Palin va a remolque de las preguntas del periodista. Le hace la pregunta y también parece que le insinúa la respuesta. Ella se deja llevar y muestra así la capacidad como estadista que pueda tener un niño de 8 años (lo suficientemente mayor para comprender las preguntas que le hacen, pero no para evaluar las verdaderas consecuencias de lo que dice).

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