Los Derechos Humanos (más allá de la etiqueta), por Guillem Riutord

Tengo el placer de publicar el brillante artículo que para la Iniciativa “Escribe para los Derechos Humanos” nos remite mi compañero y amigo Guillem Riutord. Su atenta lectura nos da argumentos poderosos con los que resistir cualquier crítica que tienda a relativizar el carácter fundamental de la Declaración de los Derechos Humanos. En nombre de los lectores de EnEx, te doy las gracias por tu contribución.

El origen ilustrado europeo de los Derechos Humanos conlleva el riesgo de su consideración en tanto que elemento imperialista de soft power. En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena en junio de 1993, algunos países asiáticos sostuvieron que la pretendida universalidad de los Derechos Humanos podía reducirse a mero “imperialismo” occidental. Pues bien, se pretende, brevemente, mostrar como el carácter esencial de los Derechos Humanos trasciende la moral judeo-cristiana y, materialmente, supone un imperativo universal, más allá de la forma encuadrada en catálogos, herederos de la codificación napoleónica. Dicho de otro modo, se intentará apuntar de manera sucinta algunas respuestas a las críticas de carácter relativista concernientes a la forma y al contenido de los Derechos Humanos.

Sin duda, la universalización (1), entendida como el proceso de conformación de un único mundo en términos jurídico-internacionales, mediante el cual todo los Estados, como sujetos igualmente soberanos, pasan a ser reconocidos como miembros de la Sociedad Internacional, conformándose un Derecho Internacional universal, se origina en la tradición ilustrada europea. De modo que, las bases formales sobre las que se asienta hoy la Sociedad Internacional son inevitablemente occidentales. Así, la crítica a la forma de los Derechos Humanos es endeble, dado que no les es propia, sino común a todo el sistema de Derecho Internacional Público, el cual, guste o no, es el que es. Aceptar tal tesis, significaría tratar de derruir todo el edificio de la Sociedad Internacional construido a lo largo de los siglos, y muy particularmente su estructura institucional, construida durante los últimos 60 años (2). Por tanto, argüir que la caracterización en forma de elenco de los Derechos Humanos hace que carezcan de contenido universal es simplemente un error (salvo que el relativismo pretenda abarcar una crítica a la totalidad del sistema).

Así, superada la crítica formal, conviene atender a la crítica material, en virtud de la cual se argumentaría que los Derechos Humanos no se pueden predicar de todas las regiones de la Tierra. De este modo, se pueden distinguir en tal crítica dos argumentos: primero, la fragmentación del mundo en distintos sistemas de valores, y segundo, la pretendida imposición de los Derechos Humanos en su significación occidental.

Respecto del primer punto, tómese como hilo conductor el argumento de los “valores asiáticos”. Pues bien, la supuesta particularidad de los “valores asiáticos” es indudable en la medida en que Asia es una región con órdenes sociales, políticos, económicos y culturales distintos de cualquier otra región (por ejemplo, África). Sin embargo, la inclusión en un mismo saco de todos los “valores asiáticos” resulta débil, ya que, como apunta Amartya Sen (3), creer que existe un único marco de axiomas de conducta desde el Bósforo hasta Japón es simple y llanamente ingenuo. Así, la voluntad de sostener la existencia de un sistema homogéneo respecto de esta concepción, en definitiva, tan europea de “Oriente”, es sólo un camino hacia el relativismo que carece de salida. Ciertamente hay diferencias entre grupos sociales, como las hay entre Europa occidental y oriental, entre España y Francia, y entre mi pueblo y el vecino. La diferencia respecto de lo ajeno forma parte de la condición humana y no es un argumento que haga tambalear los Derechos Humanos.

Cabe atender ahora a la tesis que sostiene que los Derechos Humanos son una imposición occidental, sin duda la más razonable, aunque sin embargo poco acertada. Tal crítica no se basa únicamente en esa “etiqueta”, ese elemento formal impuesto por occidente (que ya se ha pretendido encuadrar y refutar), sino, también, en que el propio contenido de los Derechos Humanos es ajeno a la mayoría de regiones de la Tierra. Asumiendo que es cierto que los derechos políticos son consecuencia de un marco democrático que puede resultar ajeno a algunas tradiciones fundadas en otra concepción del Estado, es necesario distinguir que la libertad individual, la idea de un “núcleo duro” de derechos que suponga una esfera de inviolabilidad del individuo, es común a todos los pueblos de la Tierra. Tomando la idea de Immanuel Kant (quizá alguien demasiado europeo para este breve ensayo), el hombre constituye un fin en sí mismo, de ningún modo puede sostenerse el carácter mediato de la naturaleza humana. La libertad individual (el derecho a la vida, a la integridad física, al libre desarrollo de la personalidad) es algo que le pertenece al hombre por el mero hecho de existir, forma parte de su condición fáctica. No se trata de una imposición, es inherente al hombre: no viene después, sino al mismo tiempo y de manera inherente a él. Así, las libertades políticas, no son sino un medio para poder garantizar esa esfera de inviolabilidad (la libertad individual) que, hasta ahora, sólo ha podido ser garantizada en ese marco político que llamamos democracia. Por tanto, la democracia y, en definitiva, las libertades políticas deben entenderse como un utensilio para asegurar que el individuo no devenga un mero instrumento del Estado.

Es cierto que, tal y como sostenía acertadamente Aldous Huxley, el mundo está compuesto por personas que son, cada uno, un universo-isla (4). Por supuesto que existen divergencias de opinión insalvables en relación a los valores, pero parece innegable que existe un cierto consenso entre esas islas: al menos, todos queremos continuar con vida y ser tan felices como sea posible. Los Derechos Humanos nacieron para proteger al individuo del utilitarismo estatal, y serán universalmente expandidos como respuesta a la pretensión, con origen en cualquier fuente, de imponer a los seres humanos decisiones que atenten contra su propia esencia: el hombre como fin en sí mismo.

Notas:
(1) ARENAL, C. del, Curso de RRII del Máster en Diplomacia y RRII de la Escuela Diplomática de España 2007-2008.
(2) DÍEZ DE VELASCO, M. (2005), Instituciones de Derecho Internacional Público, 15ª Ed., Tecnos, Madrid, p. 86-88, para la noción de estructura institucional de la Sociedad Internacional.
(3) SEN, A. (2001) Derechos Humanos y valores asiáticos, en Anales de la Cátedra Francisco Suárez, 35, 129-147.
(4) HUXLEY, A. (1954) Las puertas de la percepción. Cielo e infierno. 2ª Ed. Barcelona, Editorial Edhasa.

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5 comentarios sobre “Los Derechos Humanos (más allá de la etiqueta), por Guillem Riutord

  1. Guillem, señalar que el tema que has elegido es muy oportuno. La presunta imposición de los DDHH como valores occidentales al resto del mundo es un cuestión muy actual.

    Precisamente hace unos día se debatió en la Asamblea General de Naciones Unidas un proyecto de resolución sobre la cooperación de la Organización con el Consejo de Europa. Durante el debate, la delegación de un Estado del sudeste asiático argumentó que el Consejo de Europa trataba de imponer sus valores, occidentales, al resto del mundo. Para poder sacar adelante el texto, incluso hubo que eliminar la referencia a la abolición de la pena de muerte.

    Así andamos,…..

  2. Antes de nada agradecerte, tus ánimos y tus felicitaciones. Y después decir que le doy la enhorabuena a Guillem por este post que te ha enviado, es muy interesante. Me parece muy bien elegido y comentado.

    Besitos

  3. Dura tarea la que desde su nacimiento tienen los derechos humanos. Ni siquiera en muchas de las consolidadas democracias occidentales está la esencia del individuo protegido por completo.
    Interesante y didáctico ensayo Guillem.

  4. Querido amigo Felix! Mañana día 7 de diciembre, pondré la entrada sobre los derechos humanos. Espero que sea del agrado de todos los lectores y participantes en este maravilloso evento que, nos propusiste un día en honor a los derechos de todos, sin excepción.

    Un abrazo!!

  5. Qué tal sigues Felix! Hemos dejado muy claro que queremos que derechos humanos, sean para todos y todas por igual y sin descriminación alguna. Y que no se queden en una utopía inalcanzable.

    Besitos

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