La erosión de la Democracia y la defensa de los Derechos Humanos en Europa

Al hilo de la reciente publicación del informeDemocracy Index 2011: Democracy under stress publicado por Economist Intelligence Unit, quisiera hacer una reflexión sobre la relación que existe entre Democracia y Derechos Humanos y la posibilidad de que la erosión de la primera conlleve un debilitamiento en el apoyo y la defensa que reciben los segundos.

A partir de la línea argumental iniciada por W. W. Rostow, que relaciona el desarrollo socioeconómico y la Democracia, existen evidencias que indican la existencia de una asociación también positiva entre la Democracia y los Derechos Humanos. Tal tesis ha quedado recogida en la Declaración y el Programa de Acción de Viena de 1993 donde se señala que “la democracia, el desarrollo y la protección de las libertades fundamentales son interdependientes y se refuerzan mutuamente” (artículo 8).

La promoción y protección de los Derechos Humanos como un bien público proporcionado por los Estados democráticos.

Sobre la base que proporciona esta teoría, es razonable considerar la promoción y protección de los Derechos Humanos como un bien público cuya provisión viene facilitada por los Estados democráticos. Esto se produce tanto en el plano interno a través de la triada Democracia, Estado de Derecho y respecto de los Derechos Humanos que guía los ordenamientos jurídicos democráticos, como en el plano externo por medio de la proyección de unos valores democráticos favorecedores de la creación del sistema internacional de Derechos Humanos. En este sentido, es innegable el origen ilustrado europeo de los Derechos Humanos así como la labor de Europa en pos de la universalización de los mismos. Algo, que en todo caso, no se debe considerar como una concesión hacia aquellos que sostienen la relatividad de los Derechos Humanos en tanto que imposición de soft power occidental, sino como un simple reconocimiento al que es el origen del sistema internacional de promoción y protección contemporáneo.

La Democracia en Europa ha sufrido un declive durante el año 2011 asociada a los efectos y las respuestas dadas a la crisis.

Una vez reconocida la existencia de una relación positiva entre Democracia y Derechos Humanos, no se puede sino sentir gran inquietud al conocer las conclusiones del citado informe de Economist Intelligence Unit. En el mismo se señala que la Democracia en Europa ha sufrido un declive durante el año 2011, que se une al que ya se viene observando en el mundo entero desde 2008. El informe cita como causas del declive en Europa la erosión de la soberanía nacional y la rendición de cuentas asociados a los efectos y las respuestas dadas a la crisis de deuda que viene golpeando la zona euro. Más concretamente, afirma que la política en determinados países ha dejado de estar definida por los órganos legislativos o los políticos electos para pasar a ser dictada por entidades de crédito o organismos internacionales no electos como son el Banco Central Europeo o el FMI. Igualmente, se señala que el proyecto de construcción europea, en cuyo núcleo se insertan los valores de Democracia y de respeto de los Derechos Humanos, se encuentra más cuestionado que nunca como consecuencia de las duras medidas de austeridad, las altas tasas de desempleo o los débiles signos de recuperación económica para los próximos años.

Ni el modelo de desarrollo de China y ni los mercados financieros se asocian a la Democracia o a los Derechos Humanos.

Con este panorama, es plausible suponer que existe un posibilidad real de que proliferen por Europa gobiernos fuertes, ya sea de carácter tecnocrático y económico o bien de base populista, que tomen las riendas de la política nacional o europea con el objetivo de enderezar una situación caracterizada por las fuertes tensiones socioeconómicas derivadas de la crisis económica, pero que a su vez, en un marco más amplio, viene también condicionada por dos elementos fundamentales. De una parte, la necesidad de competir con un modelo de desarrollo como el de China que, cuestionando las conclusiones de W. W. Rostow, no necesariamente se asocia con la Democracia ni con el respeto de los Derechos Humanos. Por otra, la prevalencia de unos mercados financieros en los que la Democracia, la equidad o los Derechos Humanos no forman parte en absoluto de su lógica interna de funcionamiento.

La erosión de la Democracia debilita también a los Derechos Humanos.

Con estos dos condicionantes ejerciendo fuerte presión sobre las economías y sociedades europeas y sus decisores políticos, en un momento en el que además Europa parece entrar en una segunda recesión, es razonable imaginar un escenario en el que los gobiernos se dejen llevar por lógicas de acción política que se alejen de los que han sido los valores que han definido a Europa desde la ilustración. Con ello, no solo veríamos como la Democracia en Europa se resentiría sino que, y de acuerdo a la línea argumental expuesta, se vería también afectado el papel que ocupan los Derechos Humanos como elemento conformador de la identidad europea contemporánea y como principio ordenador de sus sistemas jurídicos e institucionales.

Erosión de la Democracia en España, Italia, Grecia, Hungría, …

En todo caso, no se trata de escenarios imaginarios. El informe antes citado ya señala una disminución de los indicadores democráticos en diversos países europeos, entre los que se sitúa España con una caída de 7 puestos en el ranking en relación al año 2010. Italia y Grecia ilustran el caso de la llegada de gobiernos tecnócratas de lógica económica, con el agravante de que ha sido la presión de los mercados y no las urnas las que han forzado el cambio de gobierno. Por su parte, la posibilidad de un gobierno populista queda ejemplarizada con el ascenso del centro-derecha en Hungría, cuyo gobierno ha comenzado un programa de reformas que socava la independencia de distintas instituciones democráticas del país al tiempo que limita la libertad de expresión de la prensa. Finalmente, y por no abundar con otros ejemplos, la llegada de partidos de extrema derecha a diversos parlamentos europeos es otro mal presagio en este sentido.

Conclusión: la reacción como respuesta.

De todo ello se ha de concluir que ni la Democracia y los Derechos Humanos se pueden dar por sentados en Europa. Más al contrario, asistimos a un momento histórico en el que ambas vuelven a estar bajo la presión de unas dinámicas que les son ajenas y que les debilitan. Y si la Democracia en Europa se debilita, demos por seguro que los fundamentos sociales, institucionales y jurídicos en los que se viene apoyando la promoción y defensa de los Derechos Humanos desde el viejo continenente se verán debilitados en la misma proporción. Algo que, ciertamente, no hará ningún bien a la suerte de nuestro mundo globalizado y al que todos aquellos que estamos comprometidos tanto con la Democracia como con los Derechos Humanos nos debe hacer reaccionar desde ya mismo.

PARA SEGUIR LEYENDO:

Economist Intelligence Unit, ‘Democracy Index 2011: Democracy under stress’

El País, Hungría gira hacia el autoritarismo, 31/12/2011

El País, La Liga Norte se radicaliza en la oposión, 31/12/2011

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2 comentarios sobre “La erosión de la Democracia y la defensa de los Derechos Humanos en Europa

  1. Hola,

    Enhorabuena por su blog; lo he encontrado en 20 Minutos.

    Le propongo la lectura del siguiente enlace, por si le resulta interesante; se trata de varias reflexiones similares a la entrada que acabo de leer aquí.

    “La política sólo es compatible con la ética de responsabilidad, en la que la mentira es un instrumento más”.

    En política, desgraciadamente, ya todo vale…

    Un saludo, seguiremos en contacto en el 2012,

    Jose

    http://josearnedo.blogspot.com

    “The good life is one inspired by love and guided by knowledge”
    http://josearnedo.blogspot.com/2011/04/bertrand-russell-what-i-believe.html

    “La evolución moral de occidente ha sido mucho menor que la material”
    http://josearnedo.blogspot.com/2011/11/amin-maalouf-el-desajuste-del-mundo.html

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